Frío polar

Trabajar con frío es una de las peores cosas que existen. Imaginad: tres pasillos largos, con dos puertas intermedias y en cada extremo otra que da a la calle. Están haciendo obras en ambos extremos, con lo que los obreros tienen las puertas abiertas para entrar y salir con la carretilla sin problemas. Hasta ahí todo bien. El problema son las puertas intermedias. Mi laboratorio está justo al lado de una, que la gente siempre se deja abierta a pesar de los carteles que hemos puesto. No se si es que:

a) no se dan cuenta
b) no saben leer
c) se la refanfinfla

El resultado: una corriente que convierte el pasillo en una nevera. Por mucho que cierre la puerta del laboratorio, hace frío. Y normalmente he de salir más de una vez para ir a diversos sitios, así que me paso el día congelada. Hace casi tanto frío como en la calle.

Ya lo estoy viendo, la semana que viene que empiezo las vacaciones, me pondré mala. Con la suerte que tengo, seguro.

3 comentarios:

Loco de las coles dijo...

A mí me pasaba algo parecido en mi antiguo trabajo. Yo solía estar entre la oficina, la tienda y el almacén, que estaba todo ubicado en la misma nave. Sólo la oficina tenía calefacción. Pues cuando llegaba el invierno ponían la calefacción a máxima potencia, por lo que cada vez que tenías que salir de la oficina, con el calor que hacía allí, y estar un buen rato en la tienda o el almacén, que estaban cada dos por tres abriendo y cerrando las puertas, era lo peor. Por no hablar de ir en moto a trabajar con algún grado que otro bajo cero. Consejo: abrígate bien y mucha vitamina C (joé, parezco mi madre)

edharris dijo...

Ya tienes la excusa perfecta para no ir a trabajar el lunes...

Lironcillo dijo...

edharris, ¿qué crees, qué no lo he pensado? Pero luego saldrá mi vena responsable (a pesar de que el lunes no tengo nada que hacer...).

loco de las coles, yo también tengo que cambiar de edificio y también voy en moto a trabajar... me voy a poner la vitamina C en vena, como en una bolsa de esas de suero, a ver qué tal.