La odisea de las centrífugas

En el departamento de bioquímica tenemos cuatro centrífugas. Supuestamente. Están repartidas en dos cuartos, dos en cada, y, si todo va bien, es suficiente para todos los que somos (no pocos, oiga). Pero (que mal suenan estos "pero") no todo va bien... Uno de los cuartos está en obras. Es decir, dos centrífugas menos, porque como no se pueden enchufar en cualquier lado... pues fuera de juego. Y luego hay otra estropeada, que es algo bastante frecuente (hay usuarios bastante borricos, aunque nunca se dejan pillar). Así que finalmente la cosa queda en una. Estupendo. Como ya estaba reservada, no la he podido usar (es lo que tiene que te digan las cosas a última hora...). Me he ido a otro departamento, el único otro que tiene una igual. Después de pegarme con ella durante 10 minutos (maldito rotor), llega una chica. Ocupada. Cambio de edificio para buscar más. Bingo. Había tres, una ocupada, otra estropeada (...) y la tercera maravillosamente libre. Allí he dejado la cosa, a ver si ahora no ocurre cualquier catástrofe. Ains. Media hora para encontrar una centrífuga libre. Esto es un estrés. Me merezco unas vacaciones (pero qué morro tengo :P).

prsnl79m

3 comentarios:

the big sister dijo...

para necesitar unas vacaciones no hacen falta excusas, y lo bien que te ha venido el paseo eh??

grainne murphy dijo...

jo, como echo de menos la centrífugas, mare mía. y sí, hay gente muy bestia q no comprende los misterios de la fuerza centrífuga y q NO se pueden poner los tubos desparejaos. ains...

Lironcillo dijo...

Sí, ya, ¿y el estrés de no encontrarla libre? ;_; Se sufre, sobre todo cuando ves que vas a comer más tarde XD