Cultura japonesa: enero

Que no, que no se me ha olvidado (alguno ya lo pensaba, seguro XD). Una nueva entrega de las curiosidades de la cultura nipona.

El Shogatsu, o año nuevo, es una celebración muy importante en Japón. Todo comienza el día 31, con la nochevieja o el O-misoka. El último día del año es un día muy ajetreado, con muchas compras, y los comercios comienzan a cerrar sus puertas sobre las cinco o las seis de la tarde, para preparar el año nuevo adecuadamente. Los tres días siguientes van a ser festivos, así que se procura comprar todo lo necesario y dejar la comida preparada este último día.

Una de las principales actividades de este día es una limpieza general de la casa, llamada O-soji, en la que se suele emplear todo el día y las familias se dedican a limpiar paredes, suelos, cristales, cambiar los papeles de las puertas correderas, etc.

Aunque en España nochevieja es sinónimo de juerga, en Japón se celebra de una manera mucho más relajada. La noche se pasa en casa (nada de salir por ahí) y la comida típica es toshi-koshi soba. Los soba son unos fideos largos, y simbolizan la esperanza de una larga vida.

A media noche suenan las campanadas de los templos budistas, pero no son 12 veces como aquí, sino 108, una por cada deseo mundano (pecado) que tiene el hombre (qué de pecados, mare mía). Las campanas las tocan los fieles, para ahuyentar estos deseos, y los monjes las van contando. A esa primera visita al templo de los fieles, durante la noche y el día siguiente, se le llama Hatsu mode. Antiguamente las mujeres se ponían todas guapas, con sus kimonos. La costumbre se va perdiendo, y se va quedando en cosa de las jovencitas y adolescentes. También es tradición contemplar el primer amanecer del año, yendo después a algún templo sintoísta para pedir prosperidad y felicidad a los dioses para el nuevo año. Así, es la única noche del año en la que el transporte público no se interrumpe en ningún momento, para facilitar estas visitas.

El primer día del año, o Gantan, las casas se engalanan de forma especial. En las puertas se colocan unos adornos llamados shimenawa, y dentro de las casas encontramos los kadomatsu, que son unos pequeños templos que alojarán a los dioses de la suerte en su visita a los hogares los siete primeros días del año.

La primera comida del año se llama Osechi Ryori, todo tradicional, muy cuidado y relacionado con la salud y la suerte. Cajas lacadas, palillos nuevos...

Los niños reciben estos días una cantidad de dinero, y también se dedican a todo tipo de juegos tradicionales, aunque cada vez se pierde más esta costumbre (la de los juegos, claro). También se escriben unas tarjetas de felicitación del año nuevo o nengajyou, que se reparten entre amigos y familiares.

Uf. Mañana, más.

6 comentarios:

edharris dijo...

Yo me cambio de país ya mismo!!! (salvo por lo de las campanadas, madre mía, que cosa tan larga). Como tuvieran que dar campanadas aquí por nuestros pecados íbamos enlazando año tras año con campanadas.

Lironcillo dijo...

Je, pues imagínate comer 108 uvas... si ya nos resulta complicado con 12 (al menos a mí) no quiero ni pensar lo que sería eso...

grainne dijo...

jaja, no por dios, imagíante a ramón garcía explicando lo de las 108 campanadas: ahora los cuartos, ahora las campanadas, ahora viene el monje budista a contar, uy, que no se les olvide contar, eh!, jeje, van 40 o 41, que vamos a tener que volver a empezar, eh!
miedo me da imaginármelo.

deberíamos instaurar la tradición del soba y la del amanecer. ¿quién se apunta?

Lironcillo dijo...

Lo del Ramonchu mejor ni pensarlo XD
Yo me apunto a lo de los fideos, a lo del amanecer, a lo de los kimonos y a lo que haga falta. Además, le estoy cogiendo el gusto al sushi, así que... a ver cuando vamos a cenar a un japo, niña.

the big sister dijo...

desde luego solo ver el plato me ha entrado un hambre que no veas. mola lo del amanecer, sobre todo porque aquí lo que se suele ver es un horizonte de borrachos con la corbata en la cabeza o el rimmel corrido

Lironcillo dijo...

Sí, y mujeres andando como patos por culpa de los tacones, muy bonitos al principio, pero luego... menos mal que este año me he quedado en casa... qué a gusto he estado...